Actuación de los “Interceptores generales de la margen derecha de la Ría de Ferrol”

Hasta el pasado mes de abril la ría de Ferrol vivía una delicada situación medioambiental marcada por la fuerte degradación de su entorno marino, a consecuencia principalmente de los vertidos de aguas residuales urbanas que durante Décadas se habían estado produciendo desde su margen derecha, en la que sitúan los núcleos urbanos de Ferrol y Narón (107.734 hab.). La construcción y explotación por parte de la Sociedad Mercantil Estatal Aguas de las Cuencas de España (ACUAES) de los “Interceptores generales de la margen derecha de la ría de Ferrol”, proyectadas a partir de un un diseño ambiental integrado de las nuevas infraestructuras con su medio receptor, han supuesto un punto de inflexión en la relación de los habitantes de una de las principales aglomeraciones urbanas de Galicia, comenzándose a observar una mejora sustancial de la calidad de las aguas en las zonas de baño, así como de los bancos marisquero.

Introducción

Hasta el pasado mes de abril de 2017, la ría de Ferrol, en la que se sitúan las ciudades de Ferrol y Narón, vivía una delicada situación medioambiental marcada por la fuerte degradación de su entorno marino, como consecuencia principalmente del mal estado y carencias que presentaban las infraestructuras de saneamiento de su margen derecha.

FCC Aqualia central, Inodoro

La red de colectores generales y estaciones de bombeo construidos durante la década de los noventa del siglo pasado para recoger las aguas residuales de estas dos ciudades se encontraban fuera de servicio, ante el retraso que durante años se había producido en la construcción de la depuradora de Cabo Prioriño, finalizada en 2011.

Fruto de esta situación, las aguas residuales generadas por la actividad humana e industrial de la mayor parte de estos dos municipios, correspondientes a unos 85.000 habitantes, se vertían directamente a la ría en multitud de puntos a lo largo de su borde litoral, en los que los antiguos ríos se habían convertido en auténticos colectores, soterrados en su mayor parte por el crecimiento urbano. A ello se unía el problema de carecer de cualquier tipo de estructura de regulación que permitiese gestionar correctamente las aguas de escorrentía en tiempo de lluvia, cargadas de agentes contaminantes tras discurrir por la zona urbana.

Estas carencias y problemas, unidos a la necesidad de alcanzar unos objetivos de calidad cada vez más rigurosos en la legislación vigente, motivó la declaración como obra de interés general de la “Depuración y vertido de Ferrol”, a través de la Ley 22/1997, ampliada posteriormente como:”Conducción de aguas residuales, depuración y vertido de Ferrol” mediante la Ley 10/2001 de 5 de julio del Plan Hidrológico Nacional.

A partir de esta declaración, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la actual Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, y en colaboración con la Xunta de Galicia, comenzó a proyectar y construir la nueva EDAR y el emisario submarino de Cabo Prioriño, junto con el emisario terrestre que discurre desde A Malata hasta la depuradora, la estación de bombeo de A Malata y la conducción bajo esta ensenada. Mediante estas infraestructuras, se transportarían las aguas residuales de estas dos ciudades, desde el puerto de Ferrol hasta la nueva depuradora, ubicada en la bocana de la ría. Sin embargo, la realidad fue que aunque estas obras se finalizaron en 2011, su puesta en servicio se vio limitada por la necesidad de llevar a cabo un profundo acondicionamiento de los colectores generales que se habían construido en la década de los noventa y que se habían ido deteriorando debido a que habían permanecido fuera de servicio durante más de veinte años, a la espera de que se construyesen las anteriores infraestructuras de depuración.

Imagen 1

Con esta finalidad, en 2010 el Ministerio de Agricultura elaboró en colaboración con el GEAMA (Grupo de Ingeniería del Agua y del Medio Ambiente) de la Universidade da Coruña el primer diseño del que sería el nuevo sistema. A partir de él redactó los primeros proyectos de acondicionamiento de los interceptores generales de la margen derecha de la ría de Ferrol, correspondientes a los tramos conocidos como A Malata-Gándara y Gándara- Cadaval.

Poco después, el Ministerio encomendó a la sociedad estatal Aguas de las Cuencas de España (ACUAES) el desarrollo de la actuación de los Interceptores generales de la margen derecha de la ría de Ferrol, cuya ejecución se ha llevado a cabo en cinco grandes proyectos:

1. Tramo A Malata – A Gándara,
2. Tramo A Gándara- Cadaval
3. Estación de regulación de O Porto
4. Tramo rio Inxerto
5. Tramo Cadaval-Neda

La ejecución de cada uno de estos tramos fue adjudicado de forma independiente a: FCC CONSTRUCCIÓN, S.A., ACCIONA INFRAESTRUCTURAS, S.A., S.A. de Obras y servicios COPASA, GÉVORA CONSTRUCCIONES, S.A. Y Sociedad General de Obras, S.A. (SOGEOSA). Además, ACUAES adjudicó para la supervisión y control de estas obras tres contratos de servicios de asistencia técnica a la dirección facultativa a la UTE PETTRA-TTU, a INECO y a I+P Ingeniería y Prevención.

Estas cinco obras, junto con la redacción previa de los tres proyectos de los tramos de la Estación de regulación de O Porto, Tramo rio Inxerto y Tramo Cadaval-Ned (redactados por INGIOPSA), fueron ejecutadas por ACUAES entre los años 2012 y 2017, representando una inversión total de 54,3 millones de euros, cofinanciados por el Ministerio de Agricultura, a través de ACUAES y el Fondo FEDER de la UE, la Xunta de Galicia y los Concellos de Ferrol y Narón.

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Publicado en: FuturENVIRO Nº 45 Noviembre 2017