La industria de la cadena del papel se postula como motor de reindustrialización sostenible

La industria de la cadena del papel —que supone el 11% del empleo industrial directo en nuestro país y factura el equivalente al 3% del PIB— se postuló como motor de la reindustrialización sostenible en el EVENTO 2016 del FORO DEL PAPEL que, con el título PapelVISIÓN se celebró en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía de Madrid. El Foro del Papel reunió a trece organizaciones de la cadena del papel que incluye a los fabricantes de celulosa y papel, impresores, editores y empresas de marketing directo, al sector de la transformación (fabricantes de embalajes de cartón ondulado y de cartón estucado, de bolsas, sobres, carpetas, cuadernos…) y a las empresas recuperadoras de papel y cartón.

Sector intensivo en inversiones: invierte más del 5% de la facturación, muy por encima de la media de la industria española (3,5%)

FCC Aqualia central, Inodoro

 

El sector papelero español inició en 2014 un nuevo ciclo inversor, enfocado a incrementar la capacidad, a mejorar la eficiencia y los costes y a la renovación tecnológica de las instalaciones y la innovación.

Las inversiones del sector en 2016 ascendieron a 228 millones, lo que supone un 5,5% de la cifra de negocio, de nuevo por encima de la cifra media de la industria española (3,5% en 2014 según datos INE). En los últimos diez años, pese a la crisis, el sector papelero español invirtió casi 2.200 millones de euros, lo que supone una inversión media anual del 5,1% de la facturación. Se trata de inversiones destinadas fundamentalmente a aumento de la capacidad de producción, reducción de costes y renovación tecnológica e innovación, así como calidad y medioambiente.

La industria papelera española y europea tiene su Hoja de ruta 2050 para liderar la bioeconomía baja en carbono, en la que el sector es pionero. El objetivo es reducir la huella de carbono en un 80% e incrementar la creación de valor añadido en un 50% para 2050. El sector estima que la implantación de tecnologías de descarbonización y el desarrollo de la producción de nuevos bioproductos requerirá hasta 2050 una inversión adicional de 44.000 millones de euros en el conjunto de Europa y de unos 3.200 millones de euros en España, lo que supone un incremento del 40% a unas inversiones ya muy intensivas.

Exporta más de la mitad de la producción, mientras la media de la industria española se sitúa en el 30%

La industria del papel en España exportó en 2016 el 55% de la celulosa y el 46% del papel que fabricó, muy por encima de la media de exportación de nuestra industria que se sitúa en torno al 30%.

Mercados tan exigentes como Alemania, Francia, Italia o Países Bajos son los principales destinatarios de nuestro amplio mix de productos, que incluye papeles gráficos (prensa, revistas, impresión y escritura), papeles para embalajes (cajas, bolsas, sacos…), papel tisú (papel higiénico, pañuelos, rollos de papel de cocina, servilletas…) y un amplio abanico de papeles especiales para muy diversos usos.

Utiliza materias primas locales, frente al déficit de materias primas de nuestra industria

En un escenario industrial de severo déficit de materias primas, el 97% de la madera y el 69% del papel para reciclar que utiliza la industria española para producir celulosa y papel es de procedencia local.

La madera que se utiliza para la fabricación de celulosa procede de plantaciones locales de pinos y eucaliptos. Según datos de la FAO, España es el tercer país de la UE en superficie forestal, tras Suecia y Finlandia y es además uno de los países del mundo con mayor crecimiento de la superficie forestal.

Pero no solo somos una potencia forestal, también somos subcampeones europeos del reciclaje de papel y cartón, superados solo por Alemania en volumen de papel reciclado. Con respecto a la otra materia prima básica del sector, el papel que tras su uso se recoge para reciclar, el 69% del papel que recicló en 2016 la industria papelera española era de procedencia local y el 31% restante se importó fundamentalmente de países limítrofes (Francia y Portugal).

No tenemos petróleo ni gas, pero contamos con buenas condiciones climáticas para el cultivo de madera y con superficie baldía disponible por el abandono de labores agrícolas y ganaderas. Y además hemos desarrollado un eficiente sistema de recogida de papel para reciclar, que cuenta con la entusiasta colaboración ciudadana.