La tecnología y la innovación son elementos clave para garantizar el futuro de una agricultura de regadío sostenible y competitiva

La directora general de Desarrollo Rural y Política Forestal, Esperanza Orellana, inauguró el pasado día 26 una Jornada Técnica sobre “Eficiencia Hídrica en Agricultura de Regadío” organizada por el Ministerio en el marco de su Programa de Formación, dónde destacó el papel de la tecnología y la innovación como elementos clave para garantizar el futuro de una agricultura de regadío sostenible y competitiva. Dos cualidades, añadió, que suponen un gran reto para un modo de producción tan dependiente de un recurso limitado como el agua.

Por ello, señaló Orellana, el objetivo de la Jornada es abordar los avances en la optimización del consumo de agua en agricultura, dando a conocer tecnologías que permitan una mejor planificación, gestión, manejo y control del agua para riego.

FCC Aqualia central, Inodoro

Y es que, afirmó la directora general, la agricultura de regadío debe seguir mejorando su eficiencia, para adaptarse a una menor disponibilidad de agua en las cuencas y para cumplir unos condicionantes medioambientales más exigentes, impuestos en el marco de la política ambiental de la Unión Europea.

Orellana hizo hincapié en la importancia de esta agricultura de regadío como sector estratégico para la sociedad y la economía del país, no sólo por garantizar los alimentos a una población mundial en continuo crecimiento, sino también por generar y mantener una agroindustria asociada de gran importancia y por crear empleo estable y fijar la población en el medio rural.

Así, señaló, a pesar de que la superficie regada en España supone sólo el 14% de la superficie agraria útil, esta agricultura contribuye en algo más de un 67% a la Producción Final Vegetal, en un 2,4 % al Producto Interior Bruto del país y emplea a un 4 % de su población ocupada.

USO EFICIENTE DEL AGUA

Por ello insistió en la importancia de avanzar en el uso eficiente del agua mediante la modernización de regadíos que impulsa el Ministerio, y que se contempla en la Estrategia Nacional de Regadíos. En ella se recoge, explicó Orellana, la necesidad de modernizar 800.000 ha de regadíos, lo que supondrá un ahorro de agua de unos 1.100 hm3/año, con una inversión próxima a los 3.000 millones de euros.

Además,  explicó, el borrador prevé avanzar en las medidas que permitan fomentar el ahorro, como la instalación de contadores de agua inteligentes que permitan hacer un seguimiento continuo y un control efectivo del agua empleada, permitiendo a las Comunidades de Regantes la implantación generalizada de tarifas binómicas o similares que estimulen el ahorro de agua.

En esta línea mencionó también la Estrategia de Economía Circular 2030 de la Unión Europea, que contempla la reutilización de aguas regeneradas para la agricultura de regadío, como una gran oportunidad de lograr mayor eficiencia hídrica. A este respecto recordó que en España hay 2000 depuradoras que tratan cerca de 4.097 hectómetros cúbicos de aguas residuales, que pueden reutilizarse en agricultura no sólo cómo fuente de agua, sino también como fuente de energía y nutrientes.

En el marco de estas iniciativas para impulsar el uso eficiente de los recursos hídricos, la directora general recordó también que a través del programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020 se ha reservado presupuesto para que a través de Grupos Operativos relacionados con el regadío y la gestión del agua en general, se trabaje en TIC y digitalización.

El regadío ha sido y sigue siendo uno de los pilares del desarrollo rural y de la seguridad alimentaria y es un elemento básico de nuestro sistema agroalimentario, que hay que defender principalmente a través de la mejora de la eficiencia de los recursos, concluyó Esperanza Orellana.