Aguas de Alicante desarrolla un sistema pionero para evitar vertidos de plásticos en el mar durante las lluvias

Aguas de Alicante, la empresa de economía mixta formada por el Ayuntamiento de Alicante y Hidraqua; ha desarrollado un sistema innovador para evitar que en los episodios de lluvia los plásticos, toallitas y otros materiales sólidos que arrastra el agua acaben en el mar. La primera prueba piloto de esta solución, basada en un sistema de redes, se ha desarrollado en la zona del Cocó.

Las ciudades costeras cuentan con aliviaderos, instalaciones preparadas para que en caso de inundación puedan canalizar el agua de lluvia y ésta desemboque en el mar. Sin embargo, esta agua arrastra los materiales sólidos que encuentra a su paso, entre los que destacan los plásticos y productos de higiene personal, entre otros.

Para evitar su vertido al mar, Aguas de Alicante ha instalado un sistema de redes en el interior de los colectores pluviales, debidamente anclado, que se encarga de recoger los sólidos, generando una afección mínima al régimen del canal.

Hace unos meses se realizaron, con la colaboración del Ayuntamiento de Alicante, las primeras pruebas de este sistema con la instalación de 16 redes de diferentes tamaños. A día de hoy y tras realizar varios pilotos en las lluvias acontecidas en la ciudad en los meses de agosto y septiembre, ya se cuenta con un total de 32 redes distribuidas en dos filas y con una longitud de 2 m cada una para facilitar su manipulación en las labores de limpieza. En total, cada una de estas redes son capaces de retener 800 kg de residuos sólidos de dimensiones superiores a los 4 cms. Por lo que la capacidad de retención de todas las redes instaladas se acerca a las 30 Tn.

Asimismo, se ha utilizado un material que permite que una vez se vacían y se limpian se puedan volver a reutilizar. La inversión total de la instalación asciende a 40.000€.

La instalación cuenta con cámaras de TV que se controlan en tiempo real desde el centro de control de Aguas de Alicante.

Cabe destacar que los aliviaderos entran en funcionamientos una vez las instalaciones de aguas pluviales superan sus límites de capacidad. En la última década, las toallitas y otros productos de higiene personal han debilitado los sistemas hidráulicos, haciendo que las instalaciones tengan una capacidad menor y se requiera una mayor función de los aliviaderos en episodios de fuertes precipitaciones.