Aquapolo – Brasil, el mayor proyecto de reutilización de agua con fines industriales del hemisferio sur

La crisis hídrica que sufrió São Paulo entre los años 2014 y 2016 dejó en evidencia la vulnerabilidad de las ciudades modernas ante los efectos del cambio climático. La escasez del recurso trajo grandes desafíos económicos a la ciudad y exigió adaptaciones de la sociedad para avanzar en un uso más sostenible del agua.

Es en estas circunstancias que proyectos como Aquapolo, una de las mayores instalaciones de reúso de agua del mundo, adquieren su relevancia haciendo el complemento del tratamiento de alcatarillado de parte de la ciudad para permitir la reutilización del agua en la industria local.

Aquapolo es una iniciativa entre GS Inima y la Compañía de Saneamiento Básico del estado de São Paulo (SABESP) para abastecer de agua al polo petroquímico de la región ABC con una capacidad de mil litros por segundo y que integra la tecnología más completa para satisfacer la demanda de sus clientes en términos de calidad y cantidad.

La Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua, ALADYR, entrevistó a dos representantes de este megaproyecto para difundir la importancia del reúso de agua como una herramienta indispensable para la seguridad hídrica.

Eduardo Pedroza, representante de ALADYR para Brasil, fue el encargado de moderar esta entrevista y plantear temas como el de la crisis hídrica y la necesidad de replicar masivamente este modelo de reúso de agua en el resto del país y América Latina. José Marcio, CEO y Fernando Gomes, director, fueron quienes que se colocaron a disposición por parte de Aquapolo.   

José Marcio recordó la importancia del proyecto durante aquel periodo de sequía porque las empresas que componen el polo petroquímico no interrumpieron sus operaciones como sí estuvieron obligadas a hacerlo otras industrias similares fuera del mismo. “Son industrias con procesos complejos que demandan mucha agua y que la necesitan tanto para su productividad como para la seguridad industrial”, completó.

Añadió que para ese entonces la planta de reúso destinó un excedente de la producción que fue transportado por camiones cisterna a otras empresas, afirmando que “Aquapolo no es un proveedor de agua industrial sino una solución de gestión ante el cambio climático”. 

La crisis trajo consigo nuevos clientes ubicados más allá del polo industrial que buscaban la garantía de seguir operando incluso en circunstancias de crisis hídrica y además poder decir que el abastecimiento de las compañías no afecta la disponibilidad de agua potable para los ciudadanos.

El proceso

La materia prima de Aquapolo consiste en efluentes tratados de forma secundaria por la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (ETE en portugués) SABESP de ABC.  A continuación, el proceso de producción de agua de reúso involucra sistemas de filtros de disco (400 micrones), MBR (biorreactor de membrana), microfiltración, ósmosis inversa y desinfección.

En el reactor biológico ocurren procesos aerobios para remover la materia orgánica y oxidación de amoniaco, así como procesos anóxicos para remover el nitrato. Acto seguido, el agua ya tiene la calidad suficiente para la ultrafiltración, que consiste en membranas con un tamaño de poro de 0,05 micras para retener sólidos en suspensión, sustancias coloidales y diversos contaminantes.

A esta altura ya se cuenta con un agua de calidad superior a la de cualquier fuente natural. Sin embargo, para los clientes de Aquapolo no es suficiente. Tienen mayores exigencias para sus complejos procesos industriales que exigen reducir el contenido de sales, como el agua que alimenta a las calderas para generar vapor o procesos de enfriamiento.

Para cumplir con dichas exigencias, entre un 25% y un 30% del agua es pasada por membranas de ósmosis inversa para reducir el contenido de sal. Luego se incorpora el resultado de este último proceso al resto y se somete la mezcla a una desinfección química. 

El agua, después de pasar por una tubería de 17 kilómetros, se distribuye entre los diferentes clientes industriales del Polo Petroquímico. 

”Por concepto, el proyecto Aquapolo es un gran ejemplo de economía circular en América Latina, adhiriéndose a una importante tendencia en la industria de soluciones sostenibles”, explicó el CEO Destacando la creciente iniciativa de las empresas en el tema de ESG (sigla en inglés para Environmental, Social and Corporate Governance)

Marcio detalló también que los lodos que resultan de los procesos son tratados en la estación de SABESP.

 Sostenibilidad económica sin subsidio

Fernando Gomes destacó que Aquapolo no cuenta con subsidio de ningún tipo para procurar su sostenibilidad económica y que esto le da un lugar privilegiado entre los proyectos de su tipo en todo el mundo. “Nuestras operaciones se sostienen con las tarifas que cobramos a nuestros clientes, no existe subsidio –refuerza- y en este aspecto somos pioneros en términos mundiales”.

Es importante decir que este gigante del reúso no tiene una tarifa única para proveer agua; para ello evalúan cada cliente tomando en cuenta el plazo del contrato, el volumen y la inversión en el inicio del proyecto. 

Por otro lado, la búsqueda de una mayor eficiencia es una constante de este proyecto. Tiene un alto nivel de automatización que les permite operar las 24 horas del día con una nómina de 44 personas incluyendo administrativos. Recientemente incorporaron efluentes de industrias de bebidas que tienen características sinérgicas para reducir costos en los procesos biológicos y se encuentran en pruebas nuevas tecnologías para para disminuir el uso químicos y abastecerse en mayor medida de energías renovables. 

Para finalizar Marcio llamó a la reflexión: “Reciclamos papel, vidrios, latas y un sinfín de materiales pero no muchas personas piensan en reciclar agua. Entonces, ¿Por qué la gente no reúsa y recicla más el agua que es la fuente de vida?”

Las cinco claves del éxito

Los representantes de Aquapolo consensuaron en cinco claves para el éxito del proyecto y que deben ser tomadas en cuentas para replicar iniciativas similares:

  1. El cliente: es importante tener la demanda asegurada con clientes que tengan consumo suficiente que justifiquen la construcción de la planta con proyectos de retorno a largo plazo. Por ejemplo, las siderúrgicas, fábricas de celulosa de papel y petroquímicas son grandes demandantes del recurso.
  2. Disponibilidad del efluente: la localización debe tener en cuenta la producción de efluentes domésticos o industriales que sirvan como materia prima.
  3. Infraestructura municipal: son necesarias las construcciones de recolección y tratamiento primario o secundario de los efluentes para luego ser sometidos a los procesos terciarios.
  4. Dominio de las tecnologías: dominar y acceder a las tecnologías que permitan satisfacer la calidad y cantidad de agua industrial requerida por los clientes.
  5. Políticas de incentivo y seguridad para la inversión, que garanticen el pleno desarrollo de la obra y su funcionamiento.