CONVERTIR UN PROBLEMA EN UNA OPORTUNIDAD

Es evidente que los dispositivos electrónicos ofrecen todo un universo de oportunidades de desarrollo en todos los ámbitos sociales. Sin embargo, y aunque afortunadamente ya empieza a haber voces que así lo reclaman, este nuevo entorno que está creando la tecnología exige también una reconsideración de nuestro actual sistema productivo y de nuestros modelos de consumo, en los que el reciclaje y la conciencia medioambiental deben ser un punto clave.

En este replanteamiento es prioritario crear un sistema económico circular en el que los residuos dejen de ser vistos como un problema y sean tratados como un recurso valioso que permita Evitar la sobreexplotación de materias primas, proteger el medio ambiente y nuestra salud y crear empleo de calidad. En definitiva, convertirlos en un instrumento más para contribuir a los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, una labor aún más urgente en el caso de los residuos electrónicos, si tenemos en cuenta que este flujo de residuos crece tres veces más que el resto.

Y es que al igual que sucede con las habituales comida o moda rápida, la tecnología ha alcanzado unos índices de consumo y sustitución elevadísimos. Por poner un ejemplo, se estima que el año que viene el número de dispositivos conectados a Internet alcance como mínimo la friolera de 25 mil millones. Una circunstancia a la que contribuye notablemente el grado de madurez de la producción tecnológica de los países asiáticos a unos precios cada vez más asequibles.

FCC Aqualia central, Inodoro

Pero, como suele decirse, que los árboles no nos impidan ver el bosque. Me refiero a que esta cantidad de dispositivos, que triplica la población mundial, traerá consigo oportunidades de desarrollo socioeconómico, de eso no cabe duda, pero también un importante impacto en el medio ambiente.

Así, por poner otro ejemplo, según el informe ‘A New Circular Vision for Electronics – Time for a Global Reboot’, presentado en Davos el pasado enero por la ONU, el World Economic Forum, y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), en 2040 las emisiones de la producción y el uso de aparatos electrónicos supondrá el 14% de las emisiones totales. Esto es la mitad del total emitido por el sector del transporte mundial hoy en día. Además, a éste habremos de sumar también el impacto ambiental producido por la falta de tratamiento adecuado o la gestión irregular de estos aparatos una vez desechados. Y es que las tasas de reciclaje de este tipo de residuos a nivel mundial son aún muy bajas.

Según el Observador Mundial de los Residuos Electrónicos 2017 de la Universidad de Naciones Unidas (UNU), cada año se producen cerca de 50 millones de toneladas de residuos electrónicos y sólo el 20% se recicla. El 80% restante es desechado en vertederos, incinerados o comercializados y tratados ilegalmente. Incluso en la Unión Europea, que lidera el reciclaje mundial de desechos electrónicos, sólo el 35% es gestionado apropiadamente. Un problema que se agrava si tenemos en cuenta que el volumen de estos residuos podría superar los 120 millones de toneladas en 2050.

 

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José Pérez, Consejero delegado de Recyclia

Publicado en: FuturENVIRO Nº 62 Julio 2019