COVID-19 retrasa proyectos de desalinización aplicada a la minería del cobre en Chile

En el marco de la Semana Minera de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR), representantes de Comisión Chilena del Cobre dieron a conocer las últimas proyecciones de la demanda de agua desalinizada para el sector y los efectos de la actual pandemia en los tiempos de los proyectos

La industria chilena del cobre es uno de los grandes mercados para las tecnologías de desalación y reúso de agua en América Latina. Sus proyecciones han sido afectadas por la actual crisis sanitaria pero aún, en los peores escenarios, los modelos contemplan el crecimiento del sector.

Situada principalmente en el norte del país, uno de los entornos más áridos del mundo, la minería requiere máxima eficiencia en la gestión hídrica para hacerse viable y sostenible. Es por esto que se ha constituido como un importante cliente final de las tecnologías que hacen posible la gestión hídrica sustentable.

Es destacable que tal ha sido el empeño del sector por hacerse eficiente en el uso del agua que, según cifras de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el 72% del agua que se usa en sus faenas es recirculada, y que la desalación viene ganándole terreno a la extracción de aguas continentales. En algunos yacimientos ya no se usa agua continental.

La minería, así como las actividades de extracción y comercialización de commodities, está marcada principalmente por ciclos. El más evidente de ellos es el ciclo de precios que determina a su vez la inversión en el sector y por último, su productividad. En esto se basan los representantes de Cochilco para construir escenarios de proyección sobre el principal commodity de Chile, el cual no escapa de las afectaciones de la pandemia en los mercados globales.

La minería representa el 52% de las exportaciones de Chile y el cobre ocupa el 90% de ellas, así que cualquier trastorno en el mercado de esta materia prima tiene una incidencia significativa en la capacidad del país para captar las inversiones necesarias para movilizar su economía, también así en la cadena de sus proveedores, entre los que destacan las empresas de tratamiento de agua.

Según Jorge Cantallopts, director de estudios y políticas públicas de la Cochilco, los precios del cobre explican el ciclo de captación de inversiones en los proyectos mineros. En las carteras inversionales catastradas por Cochilco desde 2006 hasta 2019, se aprecian inversiones en cobre que van desde 16 mil millones dólares hasta los 86 mil millones. El 2019 cerró con 65.621 millones de dólares.

El efecto Covid-19

Pero ¿qué pasa en la industria del cobre cuando un evento como la pandemia restringe la demanda global? Cantallopts explicó en el marco de su ponencia dictada en el ciclo de charlas sobre agua y minería de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR), que el 2019 marcaba una tendencia de precios en alza respecto al año anterior (y por ende de inversión) en los proyectos de cobre pero que esperan que la crisis sanitaria impacte como un elemento determinante del contexto actual.

La proyección de producción de cobre esperada arrojaba que este año debía estar alrededor de las 5 millones 900 mil toneladas. Este mismo ejercicio proyecta una producción potencial sobre los 8 millones de toneladas hacia 2027, haciendo de esta una industria muy atractiva para la inversión; pero la pandemia añadió el riesgo de que este aumento de productividad se vea postergado.

Cantallopts afirmó que el escenario más probable continúa contemplando el crecimiento de producción pero que los proyectos en las etapas más tempranas corren el riesgo de ser retrasados dada la actual coyuntura económica global.

“Las faenas que ya están operando se han visto poco afectadas, pero son los proyectos los que se verán más afectados. Y en particular existen proyectos que sin una planta desaladora es muy difícil que se desarrollen” dijo.

En las faenas, los retrasos en la productividad se ven por las medidas sanitarias y reducción de personal y probablemente habrá postergación de proyectos cuya operación estaba prevista para los siguientes dos años.

Los proyectos en etapas tempranas no se ven afectados por las medidas sanitarias porque aún están en la fase de ingeniería pero sí se verán afectados, muy probablemente ,subraya Cantallopts, por la demanda del mineral y la disponibilidad de crédito.

“Somos bien optimistas en la recuperación del precio del cobre hacia finales de este año y principios del siguiente y eso puede llegar a acelerar proyectos en algunos casos pero aún es muy temprano para decir realmente qué va a pasar” concluyó.

Adicionalmente, Vania Ramírez, analista de la dirección de estudios y políticas públicas de Cochilco, detalló que en los últimos diez años, la minería del cobre ha aumentado su uso de agua desalinizada casi 16 veces.

Es destacable que la proyección de producción de agua desalinizada para la próxima década (2019-2030) también es positiva. Entre las variables más relevantes que se toman en cuenta para este ejercicio matemático están la proyección de producción que contempla los proyectos en carpeta y las tasas de consumo unitario (por tonelada de mineral procesado). Dado el escenario actual,  se consideró el efecto Covid-19 como una variable adicional en el análisis, dado su impacto en la puesta en marcha de algunos proyectos..

Aún en estas condiciones, se espera que la producción de cobre aumente alrededor de un 21% hacia el final de la presente década. Otra variable indica que el uso de agua continental se reducirá por efectos de una mejor gestión hídrica mientras que la desalada aumenta al 2030.

“De los 17 proyectos que consumen agua de mar que están en carpeta, 13 sufren cambios en su puesta en marcha debido a la pandemia. La mayoría de ellos se estarían aplazando entre uno a dos años” pormenorizó. Los representantes de Cochilco señalan que el atraso se debe no sólo por las medidas preventivas de cuarentena, sino además por los efectos de la cuarentena sobre la economía país.

Este escenario se hizo en junio pero es necesario observar el comportamiento de las variables en los próximos meses para ir ajustando.

Los proyectos de mayor envergadura, consumidores de agua de mar, que sufrirían cambios en su puesta en marcha en el corto-mediano plazo son el de “Spence Growth Option” que debía ser inaugurado el 2021 y que ahora, en principio, se aplazaría hacia 2022, y el de “Quebrada Blanca Hipógeno”, cuya puesta en marcha se desplazaría al 2023, hasta el momento.

No obstante, gracias a esta misma cartera se espera que el consumo de agua desalinizada en la industria minera del cobre crezca más del 150% en la presente década. En principio, el atraso de las puestas en marcha por Covid-19 sólo desplazaría el repunte de la curva pero el resultado final hacia términos de la década sería el mismo: alrededor de 11 metros cúbicos por segundo.

Por su parte, Francisco Ovalle de Suez, una de las empresas de tecnologías de agua con mayor presencia en el sector, también participante de la SEMANA MÍNERA, mencionó que para determinar el real efecto de la actual crisis sanitaria en la minería de cobre aún hay que ver el comportamiento de los financieros pero que el rubro brinda oportunidades en la innovación puesto que “hay un mercado futuro de membranas para recuperación selectiva para algunos minerales no metálicos a partir de los efluentes”.

La desalación llegó para quedarse

Para los representantes de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua, a pesar de que los proyectos han podido tener dilaciones, la desalación se mantiene sólida en el sector minero porque ha probado su capacidad de generar valor incluso en las condiciones más adversas como la altura a la que se encuentran los yacimientos de cobre.

Para Ivo Radic, uno de los representantes de la Asociación, la minería ya está comprometida con la desalación y en Chile ya se cuenta con el “know how” técnico, así que el escenario sigue siendo optimista. “Ojalá que esta pericia se extrapole a hacia otros sectores como el potable, industrial y , por qué no, el agrícola.

Por su parte, Patricio Mártiz, director de ALADYR, comentó que a propósito de la pandemia han pasado dos cosas: los proyectos más pequeños o de mejoramiento operacional, se han detenido para evitar el contacto entre el personal y en proyectos mayores ha habido alguna ralentización pero siguen en carpeta y no se han detenido.

Respecto a los de gran envergadura como Pelambres, dijo que siguen en construcción. No obstante, respecto a la ralentización, citó a la empresa Codelco, la cual anunció la paralización de sus proyectos en el Distrito Norte (región de Antofagasta) por razones sanitarias. Agregó que en términos generales, los grandes proyectos de desalación van a seguir su curso, pero que hay equipos que vienen de otras regiones del país y que, con los aeropuertos con restricciones, podría generar retrasos importantes.

Añadió que en medio del proceso de instalación de las plantas, hay movilizaciones de personal nacional e internacional que puede verse afectada.

Por último, Juan Miguel Pinto, presidente de ALADYR, concluyó que el gran panorama es positivo principalmente porque la desalación dotó a la minería del cobre de nuevos estándares de sustentabilidad que la llevaron a una mejor relación comunitaria. Para finalizar agradeció la disposición de Cochilco a participar en sus espacios de difusión y opinó que es importante contar con la información confiable que brinda el organismo.