Ecuador trabaja en generar confianza para APP

Ecuador tiene importantes brechas de infraestructura en materia de agua potable y saneamiento que implican oportunidades para el sector. Las autoridades responsables lo reconocen y saben que la clave está generar las condiciones para las Asociaciones Público Privada. El país busca financiamiento para PTARs de hasta USD 900 millones.

La Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR) estableció contacto con distintos sectores que hacen vida en Ecuador para dibujar el panorama de infraestructura y oportunidades de inversión en materia de agua potable y sanea­miento.

Las imágenes más dantescas de la región latinoamericana sobre la actual pandemia provienen de Ecuador. Específicamente en Guaya­quil parecen reproducirse los óleos que plasmaron para la posteri­dad el terror que ocasionó la peste negra del siglo XIV.

Esta lamentable situación abre el debate y pone en tela de juicio el sentido de prioridad de las autoridades gubernamentales no sólo de Ecuador sino de todo el mundo. También cabe preguntarse como sociedades “qué demandas se han hecho para preservar la salud y reforzar las barreras ante las amenazas microbiológicas que acechan a la civilización contemporánea”.

Hay quienes creen que luego de superar el temporal habrá una tendencia de inversión para adaptar a los sistemas de salud pú­blica ante posteriores crisis sanitarias. No obstante, estas medidas reactivas son insuficientes si no se trabaja en lo preventivo como el tratamiento de aguas residuales, debido a que entrañan un riesgo de enfermedades causadas por virus, bacterias y pa­rásitos.

Según la Secretaría Nacional del Agua Potable y Saneamiento (Se­nagua), ente regulador del servicio en Ecuador, el país trata 55.8% de sus residuos cloacales recolectados a través de la red de alcan­tarillado que canalizan aproximadamente el 70% de los efluentes generados a partir del consumo humano.

El indicador de saneamiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) se compone de tres elementos: las instalaciones adecuadas de eliminación de excretas, el uso exclusivo del servicio higiénico por parte del hogar y el tratamiento adecuado de aguas residuales. De acuerdo al más reciente informe de la Estrategia Nacional de Agua y Saneamiento (ENAS-2017), este último componente es un desafío para la medición independiente, ya que tal información no se recoge en las encuestas de hogares ni en los censos, y hay que abordarlo con otras fuentes de información, como registros administrativos o solicitando información a las empresas proveedoras del servicio.

Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR)

Publicado en: FuturENVIRO Nº 69 AbrilMayo 2020