España tendrá que poner más energía para cumplir los objetivos de valorización de residuos

España tendrá que poner más energía para cumplir los objetivos de valorización de residuos

El sector de la gestión y tratamiento de residuos en España y de manera más concreta la valorización energética, cerrarán un año que deja sobre la mesa la necesidad de engullir, no queda otra, una reforma del sector eléctrico que pone en graves dificultades a buena parte del parque de instalaciones del país y que acarreará el traslado de los déficits ocasionados en sus modelos de viabilidad a los usuarios, es decir, los ciudadanos, puesto que estas plantas, no lo olvidemos, son de titularidad pública.
En España solo están en funcionamiento 10 plantas de valorización energética y en ellas se tratan alrededor del 9% de la generación de residuos municipales. Mientras tanto, el resto de Europa, o mejor dicho la Europa que lidera los indicadores ambientales, ostenta la titularidad de multitud de instalaciones de estas características porque, a diferencia de España, han internalizado desde hace años que enterrar residuos en vertedero no es un tema de ser caro o barato, sino que simplemente es inaceptable.

Salvando algunas distancias, al igual que en estos países europeos donde la valorización energética está perfectamente asumida, las comunidades o ciudades españolas que disponen de estas infraestructuras, están por lo general más avanzadas en implantación de recogida selectiva, valorización material y reducción de residuos a vertedero.
Los residuos se tratan si o si 365 días al año y debería tenerse en cuenta que aquello que se convierte en recurso mediante su valorización en forma de energía no acaba en un vertedero produciendo incontroladamente gases de efecto invernadero, lixiviados y degradaciones varias. Lejos de ello, la regulación del Ministro Soria no ha querido saber nada de lo que dice la legislación ambiental o la propia legislación administrativa sobre los entes locales y sus obligaciones. Que España sea uno de los pocos países que regula y desarrolla su estrategia energética de espaldas a legislaciones ambientales no es para presumir.

Artículo publicado en: FuturENVIRO Octubre 2014