Grupo TERSA instala un sistema innovador en la Planta de Valorización Energética para seguir garantizando las mejoras prácticas ambientales

El proyecto, que ha supuesto una inversión de 18 millones de euros, introduce las últimas técnicas disponibles en el mercado. Con la implementación de este sistema tecnológico, Grupo TERSA se adelanta a la nueva normativa europea obligatoria a partir de 2021 y sitúa sus emisiones por debajo de un tercio del que permitirá esta nueva regulación.

14.09.2020, Barcelona Oriol Vall-llovera Calmet, Director de Desarrollo Corporativo en Grupo TERSA. foto: Jordi Play

Grupo TERSA continua su apuesta firme para la implementación de las últimas tecnologías disponibles en el mercado para la mejora de sus procesos y alcanzar los máximos estándares de eficiencia y sostenibilidad ambiental.

Con este objetivo y en consonancia con las medidas impulsadas por el Área Metropolitana de Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona para contribuir en una mejor calidad del aire, el Grupo está actualmente inmerso en la implementación de un nuevo sistema catalítico en la Planta de Valorización Energética (PVE) de Sant Adrià de Besòs, que permitirá ganar eficiencia en el proceso y reducir al mínimo su impacto sobre el entorno.

Con la implementación de esta nueva tecnología, que ahora mismo se encuentra en fase de construcción y que está previsto que entre en funcionamiento el primer trimestre de 2021, se optimiza al máximo el proceso de valorización energética de los residuos y se adelanta, aún más, en la reducción de las emisiones y partículas, estableciendo lindares muy inferiores al marco normativo actual y a las tendencias legislativas a nivel europeo que se prevén en los próximos años.

Con una inversión de 18 millones de euros, se trata de un proyecto estratégico para la empresa, aprobado a finales de 2016 y que “responde al compromiso de innovación y gestión medioambiental con el entrono por tal de disponer de las mejores prácticas y continuar siendo un referente dentro del sector”, tal y como apunta Oriol Vall-llovera, gerente del Grupo TERSA.

Mejoras ambientales que se avanzan a la normativa

Este sistema permitirá a TERSA avanzarse al BREF, la nueva normativa europea obligatoria a partir de 2023, que rebaja el límite de emisiones de óxidos de nitrógeno a 150 mg/Nm3  para las plantas de valorización energética ya existentes. Actualmente la media de las emisiones de la PVE ya se encuentra por debajo de este límite, pero la nueva tecnología permitirá reducir las emisiones de NOx aún más, hasta un 50%, lo que supondrá una tercera parte de las emisiones que fijará la normativa dentro de tres años. Asimismo, el sistema permitirá una mayor reducción de la emisión de partículas.

Tal como explica Gemma Gargallo, directora de Desarrollo Corporativo y Sostenibilidad del Grupo TERSA, «siguiendo nuestra vocación de servicio hacia la ciudadanía y bajo la premisa de una gestión responsable, la culminación de esta estructura puntera en tecnología y su puesta en marcha supone dar un paso más adelante para minimizar nuestro impacto y contribuir, como empresa pública, a un desarrollo sostenible «.

En este sentido, hay que destacar que en 2019 la PVE, gracias al proceso de valorización energética de los residuos, generó cerca de 200 mil MWh de energía eléctrica, equivalente al consumo doméstico de una población de 100.000 habitantes durante un año o dos veces el consumo del alumbrado público de Barcelona en el mismo periodo.

A la vez, la Planta de Valorización Energética del Grupo TERSA se caracteriza por ser la única de España que provee energía térmica (en forma de vapor) a una red urbana de frío y calor para utilizarla como calefacción, climatización y agua caliente sanitaria.

En este caso se trata de la red del Foro y del Distrito 22 @, gestionada por Districlima, a través de la cual se da servicio a más de 100 edificios de esta zona de Barcelona, entre ellos el Hospital del Mar o el Campus EEBE del UPC. Durante el 2019 se suministraron 125.148 toneladas de vapor, un 12% más respecto al año anterior. Además, la red evitó la emisión de 29.792 toneladas de CO2 a la atmósfera, equivalentes a las emisiones de 28.000 desplazamientos diarios en vehículo privado por la ciudad.