IBSTT – Las tecnologías sin zanja son clave en el avance hacia un modelo de economía circular

Nuestro sector tiene la urgente necesidad de transformarse hacia un modelo productivo de economía circular, para lo que necesitamos dar un salto cualitativo a la hora de enfocar los proyectos, que no debe ser otro que el de la visualización desde el primer momento de toda la vida de la infraestructura y monitorizando en todo momento los beneficios y desventajas que aporta a la sociedad. La sociedad nos exige hoy en día que nuestra actividad esté alineada con los principios de la sostenibilidad y respeto al medio ambiente, pero también la democratización de las inversiones y la eficacia en la inversión. La construcción de una infraestructura ya no es vista como una imperiosa necesidad para la creación de riqueza y mejora en nivel de vida, que para su consecución se puede aceptar daños colaterales. Por todo ello debemos movernos rápido para seguir siendo percibidos por sociedad como un sector absolutamente necesario para su desarrollo, y es con soluciones como las tecnologías sin zanja nacidas desde dentro del sector, como podemos hacerlo.

El déficit de inversión y envejecimiento de las infraestructuras, requiere de una intervención inteligente y económica porque los
recursos son limitados. Las TSZ aseguran la sostenibilidad de los servicios, alineadas a los retos del Cambio Climático, al Pacto Verde Europeo, y a la Economía Circular con la reducción de los residuos y el aprovechamiento de recursos. Alineadas a la Contratación y Compra Pública Innovadora, la cual ha experimentado un cambio considerable, pasando de un enfoque puramente centrado en los costes a un enfoque de ciclo de vida completo, que incluye la consideración de los costes medioambientales y sociales.

Este nuevo escenario, con una compra pública ambiental y socialmente responsable, sostenible e innovadora, en el marco de la economía social y verde, circular e hipocarbónica abre paso firme a las TSZ como eje estratégico.

La ley de contratos actual apoya la innovación y la sostenibilidad como palanca de una economía verde y digital. Las novedades de la Directiva implican el desarrollo de una manera de contratar más innovadora y respetuosa con las exigencias sociales y medioambientales, dando un papel primordial a las TSZ al ser reconocidas por la ONU en la agenda 21 capitulo 34 como tecnologías ecológicas, racionales y medioambientalmente sostenibles.

Las tecnologías sin zanja son soluciones ágiles, inteligentes, eficientes y sostenibles capaces de dar respuesta a la nueva realidad caracterizada: por una escasez de recursos, cada vez más limitados y a la vez, con mayor presión en la demanda.

La transición hacia a una economía circular exige introducir profundos cambios no sólo en las tecnologías, si no cambios en todas las cadenas de valor, nuevos modos de conversión de los residuos en un activo, y las TSZ juegan ahí un papel fundamental por sus ventajas económicas, y de ejecución.

Es necesaria una estrategia para asegurar el nivel de servicio futuro. Gran parte de las redes existentes en España se instalaron entre las décadas de 1960 y 1980 y han llegado o están llegando al final de su vida útil.

No se están priorizando las inversiones en redes de agua y las operadoras generalmente no disponen de fondos específicos para la renovación de la red. Las consecuencias de no renovar la red y seguir una estrategia de mantenimiento correctivo pueden ser muy severas respecto a:
• Nivel de servicio
• Salud pública
• Costes económicos
• Impacto medioambiental
• Escasez de agua
• Movimientos sociales

Artículo publicado en el Nº83 Septiembre-Octubre 2021