IRRIZEB o el pulso contra el mejillón cebra en regadío

El mejillón cebra es una especie invasora, vieja conocida a nivel mundial al afectar el funcionamiento de la redes de abastecimiento de agua, tanto para la población urbana y rural como para el uso agrícola y ganadero, pero al mismo tiempo perturba los ecosistemas naturales para erigirse en una clara amenaza para la biodiversidad.

Expansión en España

Es un molusco bivalvo de agua dulce, no comestible, que también puede habitar en aguas con salinidad. En España se tiene constancia de la primera colonización en 1982 en el río Llobregat, pero no es hasta 2001 cuando ya se considera especie invasora.

Su expansión es generalizada en todas aquellas comunidades de Riegos del Alto Aragón que se suministran con agua procedente del Embalse de La Sotonera (Huesca).
En 2008 se observaron las primeras larvas y en 2013 se localizan los primeros ejemplares adultos.

Se calculan que unas 65.286 hectáreas de regadío, unas 38.400 mediante aspersión y 18.700 en proceso de modernización, están afectadas por el mejillón cebra en el ámbito de esta Comunidad de Regantes. En un plazo máximo de unos cinco años se prevé que esta plaga se expanda a las 135.000 hectáreas que configuran todo su sistema regable.

Daños y costes

Todos los expertos coinciden en que el mejillón cebra constituye un trascendental problema ecológico y económico. Pone en riesgo el cumplimiento de los objetivos medioambientales establecidos por la Directiva Marco de Agua (2000/60/CE) e implica que la expansión en el medio que irrumpe de múltiples patógenos que le acompañan.

Los costes de los efectos del mejillón cebra se originan a partir de afectar a infraestructuras hidráulicas. Su presencia masiva obtura captaciones y conducciones de agua al fijarse sin dificultad en paredes y fondos de depósitos, rejas, tuberías, etc. Sus consecuencias son problemas de funcionamiento en instalaciones de abastecimientos, industrias, infraestructuras de riegos y de centrales hidroeléctricas o en sistemas de refrigeración de centrales térmicas y nucleares, además de gastos adicionales de mantenimiento por actuaciones de limpieza y aplicación de métodos de control para su mitigación. En ciertos casos, incluso es necesario introducir cambios en el proceso productivo.

Programa integral IRRIZEB

El proyecto Irrizeb -”Programa integral para el control y mitigación del impacto de la plaga de mejillón cebra en sistemas de regadío”, – busca una solución integral para equilibrar el coste económico de los tratamientos, la fiabilidad de sus resultados y la convivencia con la especie invasora a largo plazo sin comprometer el futuro de las instalaciones de riego y minimizando el efecto sobre el medio ambiente.

El proyecto se llevará a cabo por un grupo de trabajo en el que se encuentran representados todos los actores participantes en la resolución del problema que el mejillón cebra representa para las Comunidades de Regantes. Así se pueden analizar fácilmente las instalaciones de distintas comunidades de regantes con un abanico de realidades y su respuesta a un abanico de tratamientos. En el proyecto participarán tres centros de investigación: CITA-Aragón, EEAD-CSIC, Universidad de Lleida.

Primeros resultados

El trabajo desarrollado ya por IRRIZEB desde 2016 hasta la actualidad es pionero en su enfoque, ya que de modo coordinado se ha encaminado a:

•Generar un modelo de gestión de embalses que disminuya la problemática en su origen.

•Desarrollar un modelo de simulación del asentamiento del mejillón en redes de riego y su implementación en el regadío.

•Validar el funcionamiento de diversos prototipos y patentes desarrollados por las empresas participantes en materia de monitorización de asentamiento en puntos críticos, eliminación de valvas post-tratamiento y validación del uso de ultrasonidos en puntos de difícil control.

En la jornada de presentación los primeros resultados del trabajo conjunto de todos los socios del pasado noviembre se han mostrado, unos resultados que se espera durante todo el año próximo validar y poner en conocimiento del resto de comunidades que en la actualidad sufren la presencia de especies invasoras en sus instalaciones como un coste más de explotación. Se abren nuevas vías para abordar el problema de una forma más integral y que consolidan el funcionamiento de un grupo de trabajo de marcado carácter innovador.