La 3ª edición del Recuwatt, marcada por el intercambio de experiencias en gestión de residuos a nivel mundial

La clausura de la tercera edición del congreso Recuwatt se celebró el pasado viernes 17 de octubre en el auditorio del TecnoCampus. El alcalde, Joan Mora, ha destacado los retos que durante tres días se han planteado en materia de gestión de residuos. Especialmente, la necesidad de minimizar la parte que va a los vertederos y sacar el máximo provecho para usos como la generación de energía o la fabricación de compost. Mora ha apuntado que “la valorización es una exigencia de nuestra sociedad y una oportunidad en los países en desarrollo”.

La tercera edición de Recuwatt ha estado marcada por el incremento notable de participación internacional. Se ha prácticamente duplicado el número de países de procedencia de los participantes. Estos días se han podido conocer de primera mano las problemáticas de los países de Latinoamérica, donde se han producido grandes avances, pero la pobreza de parte de la población hace que haya mucha recogida informal, cosa que condiciona la planificación de la gestión de residuos. O el caso de Kuwait, donde se ha construido una planta de valorización de residuos, a pesar de que este país dispone de petróleo y por lo tanto no tiene la necesidad urgente que tienen los países importadores como España de encontrar alternativas a los combustibles fósiles (alternativas entre las cuales destaca la valorización de residuos).

En la última sesión del Congreso, celebrada el viernes 17 de octubre, se ha debatido sobre los objetivos europeos de cara al 2020 y el 2030. Si bien técnicamente es posible cumplirlos, España está lejos, ya que más del 50% de los residuos que se generan van a vertederos. Cataluña se acerca mucho más, ya que, en porcentaje, duplica la recogida selectiva y la valorización energética del conjunto del Estado, y reduce a la mitad lo que se envía a vertederos.

Durante el acto de clausura de Recuwatt, con carácter bienal y que se volverá a celebrar el 2016, se ha hecho entrega del Premio al mejor trabajo técnico y científico, que a partir de ahora tendrá el nombre del desaparecido Alfonso Maíllo por la labor de toda su vida profesional en el sector. En esta ocasión, el Premio ha sido para dos estudiantes de la Universidad de Brno (República Checa) por una herramienta informática para tomar decisiones en gestión de residuos.