La ONU ayuda a la industria de la moda en su transición hacia una economía baja en emisiones

Mientras que el mundo de la moda se reúne en Nueva York para la apertura de la semana de la moda de este año, esta industria, que factura 2,5 billones de dólares en todo el mundo, está experimentando una transformación significativa. Con ayuda de la ONU, cada vez más empresas están dando al paso hacia modelos de negocio sostenibles que puedan ayudar a luchar contra el cambio climático y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenibles.

La industria de la moda, incluida la producción de toda la ropa que usa todo el mundo, contribuye a alrededor del 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, debido a sus largas cadenas de suministro y una producción de alto consumo energético. La industria de la moda consume más energía que la de la aviación y las expediciones juntas.

Un cambio de prácticas en la industria de la moda para reducir las emisiones de carbono es clave para limitar el calentamiento lo más cerca posible de los 1,5 grados centígrados por encima de los niveles de la Revolución Industrial, en línea con los objetivos del Acuerdo de París sobre cambio climático.

Como reconocimiento a los diseñadores de moda y las empresas internacionales que promueven la sostenibilidad, ONU Cambio Climático, en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente de Italia y otros socios, organiza regularmente un desfile de moda alternativo llamado Green Fashion Week (Semana de la moda verde). Su séptima edición tuvo lugar en Dubai a principios de año e ilustró de qué forma las marcas de moda sostenibles ya están marcando el camino hacia modelos comerciales menos destructivos.

Además de la cadena de suministro y los procesos de fabricación, ambos con índices de emisiones muy elevados, la industria de la moda consume una gran cantidad de otros valiosos recursos. Por ejemplo, para producir un kilo de algodón necesario para fabricar un par de pantalones vaqueros son necesarios 10 000 litros de agua. Para hacernos una idea, una persona necesitaría 10 años para beberse esos 10 000 litros.

La industria de la moda produce aproximadamente el 20 % de las aguas residuales mundiales. Además, el 85 % de la ropa termina en el vertedero, o bien se incinera incluso cuando ese material se podría reutilizar.

Un buen ejemplo de cómo crece la ambición para abordar el cambio climático en la industria de la moda es una iniciativa de colaboración llamada UN Alliance for Sustainable Fashion (Alianza de las Naciones Unidas para la moda sostenible), copatrocinada por 10 organizaciones de la ONU, incluida ONU Cambio Climático.

El Banco Mundial contribuye a esta alianza a través de la iniciativa Connect4Climate, una asociación que reúne a más de 500 actores de todo el mundo para apoyar el liderazgo climático. Más recientemente, la iniciativa lanzó el proyecto de realidad virtual X-Ray Fashion VR, que lleva al público a través de la vida útil de la producción de prendas de vestir, y destaca los impactos adversos en nuestro clima y el medio ambiente.

Para ayudar a crear conciencia sobre el impacto de la moda en el medio ambiente, Michelle Yeoh, embajadora de buena voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), explica el uso de materiales forestales para la moda sostenible en este video “Made in Forests” (en inglés).