La reducción del trasvase Tajo-Segura. Un impacto medioambiental y socioeconómico a considerar

Este 2021 es sin duda un año clave en el funcionamiento del trasvase Tajo-Segura. En primer lugar, por la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de modificar sus actuales reglas de explotación, y principalmente por el incremento propuesto de los caudales ecológicos en la nueva planificación hidrológica del Tajo.

La modificación de las normas de explotación del trasvase Tajo-Segura genera incertidumbre y rechazo por parte de los usuarios, dado que se pretende cambiar una regla después de tan solo 6 años de su entrada en vigor, con la intención de volver a modificarla en un corto periodo de tiempo, una vez aprobado el nuevo plan hidrológico del Tajo. Desde un punto de vista técnico, la nueva norma resulta ineficaz, dado que no logra proporcionar más recursos, y va a provocar una reducción de los volúmenes trasvasables en los años considerados como muy buenos de hasta un 32 % para el regadío. Se estima un incremento de las pérdidas medias anuales por evaporación del agua almacenada en los embalses de la cabecera del Tajo en 13 hm3, volumen que será recortado del trasvase Tajo-Segura.

Pero ciertamente, el gran reto al que se enfrenta este año el trasvase Tajo-Segura sería pasar de un caudal mínimo legal (Ley 52/1980) de 6 m3/s en Aranjuez, de 10 m3/s en Toledo y Talavera, a los caudales ecológicos mínimos propuestos en el Esquema de Temas Importantes del nuevo ciclo de planificación hidrológica del Tajo de 8,52 m3/s en Aranjuez, 17,00 m3/s en Toledo y 17,80 m3/s en Talavera. Valores muy superiores a los propuestos en los estudios realizados para caracterizar los caudales ecológicos mínimos en el tramo Aranjuez-Talavera de la Reina elaborados por el Catedrático Luis Garrote de la Universidad Politécnica de Madrid y el biólogo Dr. Fernando José Mariño. Las conclusiones de este análisis destacan queno existen motivos para modificar el valor de caudal mínimo de 6 m3/s que se aplica actualmente en el tramo Bolarque-Aranjuez, por ser un valor muy superior a los obtenidos con los métodos de simulación de hábitat, que son los establecidos por la Instrucción de Planificación Hidrológica.

Además, se debe resaltar que los actuales caudales mínimos legales son garantizados en exceso de manera artificial en muchos periodos por los embalses de la cabecera del Tajo, dado que de manera natural no se darían. Tal como recoge el Plan Hidrológico de la parte española del Tajo 2015-2021 el estado de las masas de aguas que se podrían ver afectadas por el Trasvase en general se puede considerar como bueno. Por tanto, desde un punto de vista medioambiental, parece que no se justifica este posible incremento de los caudales mínimos actuales. Si finalmente se llevase a cabo este incremento, el volumen trasvasado medio anual en origen se estima que se reduciría de 314 hm3 a unos de 234,5 hm3, un 39% del trasvase máximo permitido. Para regadío quedaría solo un volumen medio anual de 144,5 hm3, un 34 % de los máximos previstos para este uso. Generando todo ello un gran impacto medioambiental y socioeconómico en el sudeste español.

En este sentido, el actual Plan Hidrológico del Segura pone de manifiesto la importancia determinante del agua del trasvase Tajo-Segura para cumplir con los objetivos medioambientales de esta demarcación hidrográfica. Dado que estima el déficit anual medio de esta cuenca en 400 hm³/año, considerando la aportación media anual histórica del trasvase Tajo-Segura. Además, señala que para la satisfacción de las demandas propias de la esta cuenca son imprescindibles los trasvases, pues con sus recursos propios no es posible la sostenibilidad de las demandas de la demarcación, incluida la demanda urbana. También se indica que la reutilización de las aguas depuradas, la modernización de regadíos y el uso de los recursos desalinizados ya están incorporando al presente Plan Hidrológico y no permiten reducir el déficit de la demarcación por encima de lo expuesto.

El agua del trasvase Tajo-Segura es un pilar básico del regadío del levante. Resulta imprescindible en el aspecto cualitativo, dada su mejor calidad. Ya que los problemas asociados con el uso de las aguas subterráneas que presentan una alta salinidad, y los recursos no convencionales (elevado coste, iones fitotóxicos, elevadas emisiones) se mitigan y prácticamente desaparecen mediante su uso conjunto con aguas de estas características. Lo que repercute en un aumento en la producción agrícola, disminución del riesgo de lixiviación y por tanto el de la contaminación difusa, y en una reducción del riesgo de salinización de los suelos.

Por ello, la desalación no se puede considerar un sustituto del agua del Trasvase Tajo-Segura sino un recurso complementario. En este sentido, la explotación conjunta del agua desalinizada con todos los recursos disponibles, y en especial su mezcla con las aguas del Trasvase Tajo-Segura resuelve todos los problemas agronómicos y de gestión relacionados con la aplicación del uso de agua marina desalinizada al riego agrícola, tal como pone de manifiesto el “Informe Antecedentes y problemática de la aplicación de agua marina desalinizada al riego agrícola”, cuyos autores son los Catedráticos de la Universidad Politécnica de Cartagena Victoriano Martínez y Bernardo Martín. En relación con el cambio climático, se debe resaltar que los cultivos agrícolas por su capacidad fotosintética actúan como sumideros de gases de efecto invernadero. A este respecto, según una investigación sobre el balance de carbono de las zonas regables de este trasvase, realizada por investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena, muestra que la progresiva sustitución de agua del Trasvase Tajo-Segura por agua marina desalinizada reduciría en un 30% la capacidad de ser sumidero de CO2 de estos regadíos.


Mariano Soto García
Coordinador Cátedra Trasvase y Sostenibilidad José Manuel Claver Valderas

Artículo publicado en el nº77 Febrero-Marzo 2021