LIBERA recuerda el impacto ambiental de abandonar residuos higiénicos en la naturaleza o tirarlos por el inodoro

Toallitas, bastoncillos o productos de higiene íntima suponen un grave peligro para la salud de los entornos naturales, residuos que son abandonados en la naturaleza o que llegan a través de canales de saneamiento. A través de la campaña ‘La Criatura’ y del informe Tirando de la cadena de la higiene personal: la naturaleza como retrete; del retrete al entorno, el Proyecto LIBERA muestra el impacto de estas prácticas y propone soluciones.

Con motivo del Día Mundial del retrete, el Proyecto LIBERA, creado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, quiere hacer un llamamiento a la sociedad para que haga un uso responsable del inodoro y se tenga en cuenta que el hecho de tirar residuos higiénicos a través del inodoro o en la naturaleza tiene un alto impacto ambiental.

Así, trata de poner de relieve este problema a través de la campaña La Criatura, que acompañada del informe Tirando de la cadena de la higiene personal: la naturaleza como retrete; del retrete al entorno, muestra las consecuencias de tirar residuos higiénicos en la naturaleza o a través del inodoro y recuerda que los ciudadanos deben adquirir hábitos preventivos mediante un consumo responsable y no tirar por el váter nada que no sean las deposiciones, orina y papel higiénico.

Los productos de higiene íntima, entre los más desechados a través del retrete

Según datos de la Asociación Española de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento (AEAS), los españoles consumimos más de 15kg de toallitas húmedas por persona al año, siendo la mayoría desechadas a través del inodoro y generando un gran impacto medioambiental. Lo mismo sucede con otros productos utilizados en el cuarto de baño como algodón, bastoncillos, lentillas, productos de higiene femenina o preservativos, los cuales, al ser desechados por el inodoro, terminan inundado los entornos naturales perjudicando al medio ambiente.

Además, estos productos no suelen ser biodegradables, ya que habitualmente están compuestos por diferentes polímeros plásticos. Según datos de la Women’s Enviromental Network, el 90% de una compresa y el 6% de un tampón es plástico, y contribuyen a provocar la muerte a más de un millón de aves marinas y alrededor de 100.000 mamíferos cada año.

Pero estos desechos no solo son un peligro para la fauna, sino que también constituyen una amenaza para nuestra salud. Muchos de los productos desechados por el inodoro se descomponen parcialmente, generando microplásticos. Un ejemplo son las lentillas, cuyas partículas fragmentadas pueden ser ingeridas por la fauna marina que posteriormente entra en nuestra dieta mediante el consumo de estos animales

Las mascarillas, nuevo residuo que puede acabar en la naturaleza

Además, este año hay que sumar un nuevo residuo, las mascarillas. La situación sanitaria ha generado la utilización masiva de estos productos por parte de la población, que, en muchos casos, no son reutilizables. Por ello, es necesario actuar con responsabilidad ante estos nuevos residuos para que no terminen contaminando suelos urbanos, ríos o playas, sino que sean depositados en el contenedor pertinente, en este, caso, el contenedor gris (resto) y, por supuesto, nunca tirarlos por el WC. Además, se recomienda que, antes de tirar las mascarillas, se corten las gomas para evitar posibles enredos de los animales.