Los ingenieros agrónomos denuncian la falta de compromiso para reducir las emisiones de metano provenientes de los residuos

El 30% del metano emitido proviene de una incorrecta gestión de residuos. Actualmente, las emisiones de metano contribuyen un 15% al calentamiento global. Los ingenieros agrónomos piden una mejora de la gestión de restos orgánicos de basuras y de lodos.

El Colegio de Ingenieros Agrónomos de Levante denuncia la falta de presencia de actuaciones concretas en la COP 26 para reducir el porcentaje de metano que se emite a la atmósfera, y que es responsable del 15% del calentamiento global. Para los ingenieros agrónomos, es hora de visibilizar los graves problemas de la gestión de residuos en el mundo y poner en marcha una gestión más eficiente de los mismos.

Se ha dejado de lado la gestión de residuos

Este colectivo alerta de que la COP26 ha dejado de lado en buena parte la gestión de residuos. Aunque no es la parte principal del problema, puede contribuir notablemente a la solución. Las actuaciones para maximizar el reciclaje conducirán a una reducción del consumo de energía y materiales para producir los mismos bienes. Esto es aplicable a metales, vidrio, cartón o plásticos, y especialmente a la materia orgánica.

Según recuerda el COIAL, la mayor parte del metano emitido proviene de las fugas en la extracción de petróleo, gas y en la minería del carbón. Pero hasta un 30% proviene de la gestión incorrecta de residuos, especialmente en vertederos mal gestionados. Uno de los objetivos que sí se han definido en la COP26 es recortar las emisiones de metano en un 30% para 2030, y aquí la gestión de residuos es decisiva. Debemos saber que el 60% de los residuos del mundo acaban en vertederos, y el 41% son no controlados, en los que la emisión de metano está fuera de control. Estos vertederos incontrolados suelen estar en países de renta media y baja. En el caso de España, la mitad de las emisiones de metano proceden de la gestión de residuos, humanos (32%) y animales (18%). Y es importante recordar que disponemos de conocimiento y tecnología para reducirlas sensiblemente.

El metano dura mucho menos en la atmósfera que el CO2

Los ingenieros agrónomos se muestran de acuerdo en poner al metano en el punto de mira para atajar el problema a corto plazo. “Se trata de un gas que dura relativamente poco en la atmósfera: si se reduce la emisión de metano, su concentración disminuirá en pocos años y notaremos los efectos”, señalan. Por el contrario, las concentraciones de dióxido de carbono permanecen durante décadas, y los efectos de dejar de emitir se notarán a largo plazo. Es decir, reducir las emisiones de metano nos permitirá ganar tiempo.

Este colectivo denuncia que cuando se habla de metano, automáticamente se señala solo al ganado vacuno, pero recuerdan que, a nivel global, por encima de las emisiones ganaderas están las relacionadas con la gestión de residuos y muy por encima, las asociadas a la extracción y tratamiento de combustibles fósiles, que tradicionalmente han pasado desapercibidas.

Ciertos avances, pero en general decepcionante

La COP26 ha supuesto ciertos avances, pero en general ha sido decepcionante. O peor aún, queda la sensación de que se vuelve a desviar la atención hacia los sectores agrario y forestal, en los que sin duda hay que actuar, y tal vez con mayor ambición de lo acordado, pero que distan mucho del verdadero problema, que es el empleo de combustibles fósiles como fuente de energía. En resumidas cuentas, se sigue retrasando la pieza clave de la estrategia: dejar bajo tierra los combustibles fósiles.

Modernizar el sistema alimentario y optimizar la gestión de residuos

En la producción de alimentos, minimizar el desperdicio y mejorar la gestión de los residuos orgánicos es imprescindible. Reducir las emisiones es posible si se invierte en modernizar las explotaciones, la industria y la distribución de alimentos para reducir emisiones en su fase de producción, pero también cuando éstos se convierten en residuos. Además, es necesario implantar fuentes de energía renovables, incluyendo el biomentano, y una planificación estratégica basada en análisis de ciclos de vida.

Por ello, por encima de todo, en el sistema de gestión de residuos se deben incrementar notablemente los esfuerzos para conseguir la máxima recuperación de materias reciclables, y muy especialmente la materia orgánica, que es la responsable de las emisiones de metano en su proceso de descomposición. Así mismo reclaman evitar sesgos no fundados a las tecnologías de valorización energética como última solución para las fracciones que no se puedan separar y aprovechar, ya que se dispone de la tecnología adecuada para hacerlo con la máxima seguridad, su balance es mejor que el mero depósito y su empleo minimizaría la necesidad de movilizar suelo para vertederos.