Los servicios urbanos del agua en la crisis del coronavirus

Casi finalizada la primera etapa de la crisis mundial provocada por el virus SARS-CoV-2, origen de la enfermedad denominada COVID-19, y su afección a nuestra sociedad, es oportuno hacer un balance de alcance coyuntural en el sector del agua urbana.

Normalidad

Si hubiera que hacer un resumen muy sintético, podríamos de­cir que la sensación que percibe la ciudadanía respecto del agua urbana es de perfecta normalidad. Una vez más, se confirma que nuestro sector ha conseguido garantizar la prestación de estos ser­vicios, vitales y básicos, con solvencia y capacidad de resiliencia. Y eso a pesar del desconocimiento de la pandemia, su virulencia y agresividad.

¿Nos podríamos imaginar cuál hubiera sido la situación en el caso de haber tenido incidencias de calidad o discontinuidad del servi­cio? ¿Nos podemos imaginar la caótica situación en la situación de un confinamiento domiciliario tan largo? ¿Qué hubiera sido del medio ambiente acuático si se hubieran producido fallos en la de­puración de las aguas residuales?

Planes de Contingencia Operativos

Los operadores del sector, mayoritariamente profesionalizados y muy capacitados, están acostumbrados a gestionar riesgos y lo demuestran cada día en las múltiples tareas de un servicio de abastecimiento y/o saneamiento de agua urbana. Pero se pone de relieve de forma sobresaliente en situaciones como esta y en otras emergencias de carácter climático por las que ya hemos pasado.

Acostumbrados a la planificación, podemos concluir que el sector ha manejado esta crisis con seguridad, anticipación y solvencia en las estructuras organizativas; en la formación de empleados y cua­dros directivos; en la actividad polifacética y multidisciplinar que nos caracteriza; en las redes de cooperación y participación secto­rial y asociativa; en la anticipación de medidas y acciones preven­tivas; en el procedimiento adaptativo; en definitiva, en la gestión del riesgo.

Lamentablemente, nuestro sector no es muy conocido y no es te­nido en consideración, ni siquiera por las autoridades que tienen responsabilidades sobre el agua urbana a nivel es­tatal; y a pesar de advertirlo, divulgarlo o quejarnos, no se ha producido cambio alguno en esta situación. Solamente nos hacemos “visibles” cuando se produ­ce incidencia.

Fernando Morcillo, Presidente de AEAS 

Publicado en: FuturENVIRO Nº 69 AbrilMayo 2020