Los tanques de tormentas de la Comunidad de Madrid retuvieron tras las tormentas que se produjeron entre la madrugada del miércoles y la tarde del jueves 816.000 metros cúbicos de agua, un volumen equivalente a casi 15 veces el estanque del Retiro. Toda el agua retenida por estas instalaciones está ahora siendo bombeada progresivamente a distintas depuradoras de la región para su tratamiento antes de volver a los ríos. 

Los tanques de tormentas son enormes depósitos subterráneos creados para almacenar las primeras aguas pluviales y regular su paso hacia las depuradoras. Estas instalaciones impiden que las EDAR vean sobrepasada su capacidad de depuración y evitan que se vierta el excedente de agua, sin haber sido tratada, a los cauces receptores. 

Así, estas infraestructuras hidráulicas almacenan las primeras aguas de lluvia y las bombean progresivamente a las estaciones depuradoras una vez finalizado el episodio de lluvia. De esta manera, cumplen una doble función: evitan inundaciones y preservan la calidad de los ríos, reteniendo las primeras aguas de lluvia, que, por arrastrar los metales de la atmósfera, residuos sólidos de la vía urbana, aceites de motores de vehículos, etc., puede ser incluso más contaminante que el agua residual en tiempo seco. 

En conjunto, Canal de Isabel II cuenta con una red de 65 tanques de tormenta en la Comunidad de Madrid. Treinta y seis de ellos se sitúan en la ciudad de Madrid, y pueden regular más de 1,2 hectómetros cúbicos de agua, convirtiendo así a la capital en la ciudad con la mayor red de tanques de tormenta del mundo. Los 61 restantes, de menor capacidad, se en el resto de la región. En total, todos ellos pueden almacenar hasta 1,48 hectómetros cúbicos de agua, y cada año regulan aproximadamente entre 8 y 9 hectómetros cúbicos de aguas de lluvia.