ONU Medio Ambiente lanzará formalmente la Alianza de las Naciones Unidas sobre la Moda Sostenible

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Kaya Dorey. Foto de ONU Medio Ambiente

ONU Medio Ambiente lanzará formalmente la Alianza de las Naciones Unidas sobre la Moda Sostenible para alentar al sector privado, a los gobiernos y a las organizaciones no gubernamentales a reducir los impactos negativos de la industria de la moda en lo social, económico y ambiental, y a convertir a este gremio en un impulsor de la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Las agencias de la ONU ya están trabajando para hacer que la moda sea más sostenible, desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que protege las tierras cultivables, hasta la Iniciativa de Moda Ética establecida por el Centro de Comercio Internacional, y ONU Medio Ambiente, que fomenta prácticas de fabricación sostenibles.

FCC Aqualia central, Inodoro

Y algunos emprendedores ya están diseñando la moda del futuro:

  • La española Ecoalf crea zapatos de algas y plástico reciclado como parte de su colección Upcycling the Oceans. Fundada por Javier Goyeneche en 2012, Ecoalf recolecta basura marina plástica de 33 puertos y convierte la basura en zapatos, ropa o bolsos.
  • En Ámsterdam, GumDrop recolecta chicle y lo convierte en un nuevo tipo de goma, Gum-tec, que luego se usa para fabricar zapatos en colaboración con el grupo de mercadeo I Ámsterdam y la firma de moda Explicit. De acuerdo con GumDrop, alrededor de 3.3 millones de libras de goma de mascar terminan en los caminos de Ámsterdam cada año, lo que cuesta millones de dólares en limpieza. Se necesitan alrededor de 2.2 libras de chicle para hacer cuatro pares de zapatillas.
  • Patagonia, una minorista de equipos para actividades al aire libre con sede en California, fabrica desde 1993 cazadoras polares con poliéster a partir de botellas recicladas, en alianza con Polartec, un diseñador textil con sede en Massachusetts. Patagonia también alienta a los compradores a comprar solo lo que necesitan, y repara y recicla los artículos más viejos.
  • Nudie Jeans, con sede en Gotemburgo, Suecia, utiliza algodón orgánico para sus pantalones y ofrece reparaciones gratuitas de por vida. Los clientes también obtienen un descuento si entregan sus jeans viejos.
  • Tonlé, con sede en Camboya, utiliza el tejido sobrante de las grandes fábricas de ropa para crear nuevas colecciones de moda. Utiliza más de 97% del material que recibe y convierte el resto en papel.
  • En los Países Bajos, Wintervacht convierte las mantas y las cortinas en abrigos y chaquetas. Los diseñadores Yoni van Oorsouw y Manon van Hoeckel encuentran sus materias primas en tiendas de segunda mano e instalaciones de clasificación donde se procesan las donaciones. Indosole, con sede en San Francisco y Bali, convierte neumáticos desechados en Indonesia en zapatos, sandalias y chanclas, y la firma suiza Freitag recicla lonas, cinturones de seguridad y tubos de bicicletas para hacer sus bolsas y mochilas.
  • En Nueva York, Queen of Raw conecta a diseñadores, arquitectos y firmas textiles con existencias de telas sostenibles que han sobrado en fábricas, marcas o minoristas. Queen of Raw dice que más de US$ 120 mil millones en telas no utilizadas están en almacenes esperando ser quemadas o enterradas.
  • Novel Supply, con sede en Canadá, fabrica ropa de telas naturales y orgánicas y está desarrollando un programa de devolución para encontrar formas alternativas de usar las prendas al final de su vida úitl. Para su fundadora, Kaya Dorey, ganadora del premio Jóvenes Campeones de la Tierra en 2017, el objetivo es crear un modelo de moda circular y sin desperdicios.
  • El minorista H&M tiene un exitoso plan de recolección de prendas y, en octubre Guess anunció una alianza con i:Collect, que recolecta, clasifica y recicla ropa y calzado en todo el mundo, para lanzar un programa de reciclaje de vestuario en Estados Unidos. Los clientes que traigan cinco o más prendas de vestir o zapatos, recibirán descuentos. Los artículos de vestir se reciclarán como artículos de segunda mano, mientras que los artículos que no puedan reusarse se convertirán en productos nuevos como paños de limpieza o en fibras para productos como el aislamiento.

Algunos sostienen que el reciclaje es en sí mismo implica un uso intensivo de energía y no acaba con el problema de nuestra cultura de desechos: el número de veces que se usa una prenda ha disminuido 36% en 15 años.

Fuente: ONU Medio Ambiente