PLASTICIRCLE O CÓMO CERRAR EL CÍRCULO DE LOS ENVASES LIGEROS DE PLÁSTICO

Valencia (España), Utrecht (Países Bajos) y Alba Iulia (Rumanía) son las tres ciudades elegidas como espacio piloto para desplegar una serie de innovaciones en la recogida, transporte, clasificación y recuperación de basuras que permitan avanzar hacia una economía circular. Teniendo en cuenta que en la actualidad se producen más de 25,8 millones de toneladas de plástico al año en los Estados miembro de la Unión Europea y que solo se recicla un 29,7%, el foco de este proyecto financiado por el programa Horizonte2020 de la UE es el plástico, en concreto, los residuos de envases de plástico. PlastiCircle quiere convertir estos residuos en productos útiles para la sociedad.

El barrio de Sant Marcel·lí, en Valencia, es el escenario del primer piloto de PlastiCircle. Desde el mes de mayo y hasta octubre de este año, los vecinos y vecinas pueden participar de esta iniciativa cuyos
objetivos son fomentar el reciclaje de envases ligeros, mejorar el proceso de recogida de estos residuos en todas sus fases (transporte, clasificación y recuperación) e impulsar el consumo responsable.

En Valencia, la campaña para dar a conocer el proyecto europeo se ha bautizado con el nombre de Supermarcelina, el nombre de la heroína que invita a pequeños y mayores a “completar el círculo”. En
solo cuatro semanas, un total de 450 hogares se registraron en la iniciativa, lo que supone una participación de más 1.200 personas.

FCC Aqualia central, Inodoro

Para César Aliaga, responsable del Grupo Tecnológico de Sostenibilidad de ITENE y coordinador del proyecto, “más allá de las soluciones innovadoras que estamos desarrollando y probando a lo largo de estos cuatro años, una componente clave de PlastiCircle es la participación ciudadana y la concienciación sobre los residuos plásticos para darles una nueva vida útil”.

La infraestructura técnica

Además de los 25 dispositivos inteligentes que se han colocado en los contenedores amarillos, también se han instalado sensores de niveles de llenado que permiten saber cuándo se debería pasar a
vaciar un contenedor. Estos sensores envían información cada seis horas y, mientras tanto, tienen un consumo de energía muy bajo, lo que permite que la batería dure alrededor de cuatro años.

Tanto estos sensores como los dispositivos inteligentes mandan los datos a través del sistema de comunicación LoRa. Para ello, se han instalado cuatro nodos en el barrio de Sant Marcel·lí.

Meritxell Díaz
Coordinadora de Comunicación y Medios en ICLEI – Gobiernos Locales por la Sostenibilidad

Publicado en: FuturENVIRO Nº 60 Mayo 2019