Por un futuro circular en femenino

Paz Orviz Ibáñez. Gerente del Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos en Asturias (COGERSA).

El medio ambiente es, y será cada vez más, de las mujeres. Desde el papel tradicional de gestora del hogar y educadora de los hijos e hijas, hasta la responsable mayoritaria que es de las decisiones de consumo, o la posición femenina relevante en puestos de liderazgo en administraciones y empresas que tienen que ver con la sostenibilidad.

Paz Orviz Ibáñez, Gerente del Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos en Asturias (COGERSA)

Los barómetros sociales indican que las mujeres están más sensibilizadas con la protección del medio ambiente que los hombres; y que las mujeres con edades comprendidas entre los 55 y 64 años y con un alto nivel de estudios son quienes más reciclan en España.

En el ámbito profesional, la dirección de los departamentos de sostenibilidad, de responsabilidad social, de medio ambiente, e incluso el liderazgo de entidades y empresas del sector ambiental, recae de manera muy significativa en mujeres.

Mi experiencia personal -trabajo desde hace más dos décadas en el sector público ambiental en una comunidad autónoma de un millón de habitantes- es un pequeño ejemplo de ello. En el año 1998, aprobé unas oposiciones al Cuerpo de Técnicos Superiores de la Administración del Principado de Asturias y, tras un breve paso por la Consejería con competencias en materia de industria, tuve la oportunidad de optar a un puesto en la Consejería de medio ambiente, que desplegaba sus competencias de prevención y control de la contaminación, en una región con un perfil marcadamente industrial.

La Unión Europea legisló y legisló en materia de medio ambiente, y las políticas se fueron consolidando, hasta llegar a este nuevo paradigma, en el que la descarbonización y la circularidad son los conceptos inspiradores de la nueva economía. Por la parte que me toca, en el medio ambiente y su ascendente importancia, fui desarrollando mi carrera profesional, aprovechando la que en principio era una “pequeña ventana”, para crecer como persona comprometida con su trabajo.

En mi actual etapa laboral, dirijo desde hace algo más de un año un consorcio público con 40 años de existencia, cuya cúpula directiva está formada íntegramente por mujeres. Diría, honestamente, que es pura casualidad, mera aplicación de los principios de provisión de puestos de trabajo que rige en el sector público -igualdad, mérito y capacidad- o quizás es que a las mujeres nos gusta trabajar en un sector que apasiona: con todos los componentes para el pleno desarrollo en el ámbito de la ingeniería y la gestión, pero con ese valor diferencial de pensar cada día que estamos contribuyendo a crear una sociedad más justa y un futuro más sostenible para nuestro entorno y las personas que lo habitarán.

Pero, si tuviera que poner algo en valor, resaltaría la avidez por establecer alianzas entre las mujeres que nos movemos en el sector de la sostenibilidad y la economía circular: entre las directivas -¿se gestiona diferente en femenino?-, apoyando a las mujeres jóvenes con vocación y ambición, y entre todas las que en el ámbito del asociacionismo, el voluntariado, la educación y el emprendimiento trabajan por un ambiente sostenible. Espero que, juntas -y en concreto en mi tierra, que enfrenta una transición ecológica vertiginosa pero llena de oportunidades- podamos contribuir a este ya imparable futuro circular.

Artículo publicado en el Nº 90 Mayo – Junio 2022