Proyecto Batraw: Baterías de vehículo eléctrico más reciclables

El rápido desarrollo del mercado de la movilidad eléctrica propiciará que la demanda de baterías de litio crezca a tasas interanuales superiores al 30% hasta 2030, año en el que este tipo de baterías acaparen el 78% de la producción. Sin embargo, su rápida velocidad de degradación exige disponer de la tecnología de reciclaje más avanzada que evite daños ambientales al final de su vida útil y también que sea capaz de recuperar las materias primas contenidas en estas baterías, ya que muchas de ellas son críticas por su escasez. Este es el objetivo del proyecto BATRAW en el que participa Recyclia.

Por José Pérez, consejero delegado de Recyclia

El rápido desarrollo del mercado de la movilidad eléctrica propiciará que la demanda de baterías de litio crezca a tasas interanuales superiores al 30% hasta 2030, año en el que este tipo de baterías acaparen el 78% de la producción. Sin embargo, su rápida velocidad de degradación exige disponer de la tecnología de reciclaje más avanzada que evite daños ambientales al final de su vida útil y también que sea capaz de recuperar las materias primas contenidas en estas baterías, ya que muchas de ellas son críticas por su escasez. Este es el objetivo del proyecto BATRAW en el que participa Recyclia.

La apuesta definitiva por la movilidad eléctrica para lograr los ambiciosos objetivos climáticos, junto con las progresivas restricciones a los vehículos contaminantes, supondrán que los automóviles eléctricos pasen del 1% que representaban en Europa en 2015 al 9% en 2030.

En el caso de nuestro país, las proyecciones apuntan que ese año contaremos con un parque de cinco millones de automóviles eléctricos, gracias a las ayudas a la adquisición de vehículos menos contaminantes, contempladas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, así como por el despliegue de infraestructuras y puntos de recarga. A estas estimaciones habría que añadir el mercado de patinetes, bicicletas y motocicletas eléctricas (que también incorporan baterías de litio) y el cual está creciendo a gran velocidad, especialmente en entornos urbanos. 

Este incremento de la movilidad eléctrica tiene una cara B ineludible y es la generación de un volumen mayor de baterías a gestionar una vez finalizada su vida útil. Los datos de nuestro último balance, el de 2021, dan buena muestra de ello. En concreto, el año pasado, reciclamos, a través de la fundación Ecopilas, 67.604 kilos de baterías de este tipo de vehículos, un 24,4% más que en 2020. Desglosadas por tipología, las baterías de automóviles eléctricos son las que registraron un mayor incremento (103%) en 2021, con 50.652 kilos. Por su parte, la recogida de baterías de bicicletas y patinetes eléctricos creció un 3% hasta situarse en 10.744 kilos. A ellas se suma, por último, los 6.208 kilos de baterías de motos eléctricas gestionadas el año pasado.

Un salto definitivo financiado con 10 millones de euros

Afortunadamente, en los últimos años estamos asistiendo a importantes avances en materia de innovación y de legislación sobre el reciclaje de este tipo de baterías. De hecho, en el terreno normativo, la UE tiene sobre la mesa de debate una propuesta de Reglamento que exige que todas las baterías comercializadas en el mercado comunitario, incluidas las de vehículos eléctricos e híbridos, sean gestionadas de forma sostenible al final de su vida útil y sirvan como fuente de materias primas secundarias. No obstante, aún tenemos por delante retos como la heterogeneidad en su composición química y la disponibilidad de la infraestructura necesaria para garantizar la máxima recuperación de las materias primas que contienen, críticas para sectores como el de la automoción, las energías renovables y las tecnologías bajas en carbono.

Para abordar este desafío, hemos puesto en marcha el proyecto Batraw, en colaboración con 17 socios de siete países y financiado con más de 10 millones de euros del programa Horizon Europe de la Comisión Europea. Esta cifra da buena muestra de su importancia estratégica para reducir la dependencia de la Unión Europea de las importaciones de materias primas críticas, así como para garantizar una cadena de suministro estable ante el crecimiento previsible del mercado de la movilidad eléctrica en los próximos años. Además, sin olvidar la gran oportunidad que representa para que la UE se convierta en líder mundial en el desmontaje y reciclaje de estas baterías.

El proyecto, con una duración de cuatro años, contempla el desarrollo de dos pruebas piloto con baterías de vehículo eléctrico, pero ampliables, en función de los resultados, a las de otro tipo, como las domésticas, para recuperar el cobalto, níquel, manganeso, litio, grafito, aluminio y el cobre que contienen.

El primer piloto tendrá lugar en Pamplona (España) y será organizado por BeePlanet. Aplicará procesos semiautomáticos a la manipulación de estas baterías para separar hasta el 95% de sus componentes, incluidos las celdas y los módulos aptos para reutilización.

Por su parte, la empresa francesa Orano se encargará de implementar el segundo piloto en sus instalaciones en Bessines sur Gartempe (Francia) con un pretratamiento mecánico y una tecnología hidrometalúrgica para mejorar la separación de los materiales contenidos en la denominada masa negra (sustancia compuesta por metales no ferrosos resultante de la trituración de las baterías), y separar entre el 90 y el 98% del grafito, aluminio y cobre.

El proyecto, que arrancó el pasado 1 de mayo, contempla una primera fase enfocada en el desarrollo de directrices de ecodiseño que favorezcan la reparación y el desmantelamiento de las baterías, así como mejores prácticas para la manipulación y el transporte seguros de estos residuos. También incluye la creación de una batería prototipo a partir de las materias primas recuperadas y de un pasaporte digital para capturar y comunicar información clave a lo largo del ciclo de vida de esta, incluido el abastecimiento, procesamiento, reutilización y reciclado de componentes.

En la fase final, los socios analizarán la viabilidad de un plan empresarial para la explotación en la UE de estos nuevos procesos de desmontaje y reciclado y también se elaborarán recomendaciones de políticas basadas en los resultados para enriquecer los desarrollos regulatorios en curso.

En definitiva, Batraw es un proyecto ambicioso en cuanto que puede suponer un paso definitivo en la mejora de la eficiencia de los procesos de reciclaje de las baterías de vehículo eléctrico; un reto ambiental que, dadas las previsiones de auge de la movilidad sostenible, es imprescindible afrontar para contribuir a la creación de una economía europea más circular.

Publicado en el Nº92 Julio-Septiembre 2022