El reciclaje de PET hacia una economía circular

Ligero y barato, el plástico es uno de los materiales más utilizados en todo el mundo si bien, debido a su gran durabilidad, resulta necesario hacer una gestión eficiente al final de su vida útil. Un reciclaje de alta calidad es la solución indispensable para un correcto procesamiento de los residuos de plástico. Hay que destacar que el reciclaje beneficia considerablemente la protección del medio ambiente, al sustituir la creación de productos de material virgen por material reciclado. Se reduce así la demanda de materias primas, se requiere invertir menos energía y se reduce la cantidad de plástico que acaba en el vertedero.

El PET es, frente a otros tipos de plástico, el tipo de plástico que más se recicla. Ofrece numerosas ventajas. La primera de ellas es que es un polímero inerte. Esto le convierte en el embalaje perfecto para almacenar alimentos, al no interactuar con su contenido. Crea una barrera para el oxígeno y el agua, se le puede dar forma fácilmente y es también muy resistente y ligero, lo que le convierte en un material perfecto para las botellas de todo tipo de bebidas. Además, puede usarse para fabricar botellas transparentes, algo imposible con el PE o el PP.

Reciclaje de PET: un sector en crecimiento

En nuestra sociedad, industrializada y opulenta, confiamos en el plástico. Sin embargo, su reciclaje debe aumentar de forma significativa. Con un reciclaje efectivo y de calidad, podemos avanzar hacia una economía circular y proteger el medio ambiente para las generaciones venideras. Las tasas de reciclaje están incrementándose debido a una mayor concienciación pública y a una mayor eficiencia del reciclaje en sí.

STADLER se encuentra a la vanguardia de este proceso hacia el progreso y busca continuamente formas de maximizar la eficiencia del proceso de reciclaje y la calidad del producto final. Ya ha planificado y construido por todo el mundo más de 20 plantas de clasificación de botellas de plástico mixto, más de una decena de ellas dedicadas en exclusiva al PET.

Tal como explica Roland Göggel, Jefe de Ventas de STADLER para Alemania, Austria y Suiza, en este contexto, el material reciclado de PET cobra cada vez más importancia debido a distintos factores: «Hasta hace poco, no ha habido especificaciones para el uso de materiales reciclados en la fabricación de productos nuevos, pero ya no es así. La UE ha aprobado nuevos reglamentos que estipulan que, para el año 2025, las botellas de bebida deben contener un 25 % de contenido reciclado, porcentaje que aumentará al 30 % en 2030.

La misma importancia tiene la aparición de nuevas rutas de recogida y reciclaje de envases de plástico que, junto con los cambios en el comportamiento de los consumidores, están dando un gran impulso a este tipo de reciclaje. La industria de fabricación y procesamiento de plástico ya está mostrando un gran interés en el reciclaje, algo que no sucedía hasta el momento. Sin embargo, los objetivos que establece el reglamento comunitario solo pueden alcanzarse si todos los sectores implicados en el proceso trabajan juntos«.

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Devolver el PET al ciclo de producción: el proceso de reciclado

Las botellas usadas de PET se recogen y entregan en la planta de reciclaje, donde se eliminan las etiquetas y los tapones. Las botellas se clasifican por color y se trituran. Este material se lava, seca y esteriliza, para luego fundirse a 270ºC y granularse. El producto resultante, denominado «regranulado», se mezcla con granulado nuevo y se funde, para enviarse posteriormente a máquinas de inyección. Allí se fabrican las preformas de nuevas botellas de PET. Las preformas se transportan a la planta de llenado, donde se calientan y se convierten en botellas de PET. Una vez lavadas y etiquetadas, las botellas están listas para rellenarse y venderse. El círculo se cierra una vez empiezan una nueva vida.

Ventajas medioambientales del reciclaje de PET

El reciclaje reduce el impacto medioambiental de la industria del PET de distintas formas. Primeramente, hay una reducción del uso de materias primas: las nuevas preformas de botella pueden hacerse con un 35 % de regranulado, por lo que se ahorra el petróleo que se habría empleado para producir granulado nuevo. Además, el plástico reciclado requiere un 88 % menos de energía que la fabricación de plástico a partir de materias primas nuevas (fuente: «An Overview of Plastic Recycling», de Rick Leblanc, The Balance Small Business).

Asimismo, las preformas tienen un uso más eficiente de materiales «A día de hoy, la preforma de una botella de PET de 1,5 litros pesa tan solo 26,8 g; un peso considerablemente inferior a los 38 g de hace 5 años», explica Roland Göggel. «El uso de regranulado y el uso más eficiente de materiales han provocado una reducción del 66 % de materias primas en los últimos 5 años».

La importancia de los sistemas de clasificación automatizados para un reciclaje efectivo

Para que el reciclaje cumpla su papel y sea capaz de afrontar el problema de los residuos de plástico que tiene la industria del PET, necesita procesos eficientes y productos finales de calidad que puedan competir en el mercado con materiales vírgenes.

«Entendemos la tecnología de procesos de todo el ciclo de vida del material», explica Roland Göggel. «Esto significa que podemos diseñar la combinación óptima de tecnologías y emplearlas de forma más eficiente para optimizar la rentabilidad del cliente. Y es que, como STADLER se responsabiliza de la globalidad del proyecto, siempre ofrecemos al cliente know-how necesario para cada etapa y aspecto del proceso».